jueves, 7 de noviembre de 2013

Ariel, Sylvia Plath

-Autor: Sylvia Plath

-Título originalAriel

-Editorial: Hiperión

-Páginas: 198

-ISBN: 9788475171487
Sylvia Plath es ya un clásico de la moderna poesía en lengua inglesa. Sus libros se han editado en decenas de veces a ambos lados del Atlántico. A su éxito contribuyen, además de la extraordinaria calidad del verso, factores de variada índole. En primer lugar, desgraciadamente, la crónica morbosa de su disparatado suicidio. Luego, el hondo carácter femenino de su obra, que sin rechazar ninguna corriente tradicional, abre caminos de percepción e imagen que pueden considerarse propios de la mujer creadora. Esta edición bilingüe de Ariel pone al alcance de los lectores hispanohablantes el libro que, según todos los entendidos, constituye la obra maestra de Sylvia Plath.
Esta edición de Ariel recoje 43 de los casi 300 poemas que escribió la bostoniana Sylvia Plath.

      Opinión Personal      

Es la primera vez que me enfrento a reseñar un libro de poesía. Así que avisados quedáis: si de narrativa tengo poca idea, de poesía menos aún (bajando de cero, rozando el subsuelo, la ignorancia infinita, podríamos decir).

Como diría Woody Allen, ''Sylvia Plath, interesante poetisa cuyo trágico suicidio fue malinterpretado como romántico por la mentalidad de colegialas". Pues sí, a Sylvia Plath se le recuerda más por este incidente que por sus poemas. A los 30 años decidió que ya no pertenecía a este mundo y decidió irse al otro metiendo la cabeza en el horno y abriendo el gas. No sé qué romanticismo se puede encontrar en esto, la verdad.

Se podría decir que la depresión de Sylvia comenzó en el momento en el que se casó. Con un marido que la engañaba y un hijo recién nacido, Sylvia sufrió recaídas e intentó suicidarse varias veces, sin éxito. Tras la separación y su nueva vida en Londres con sus dos hijos y cuando parecía que se iba a recuperar, Sylvia padeció el invierno más frío que hubiera pasado. Poco después decidió quitarse la vida. Básicamente lo que Ariel recoje son unos cuantos poemas, digamos los más significativos, en un orden algo aleatorio (tuvo modificaciones a lo largo de sus ediciones, que variaban con el país de publicación), pero innegablemente centrados en su experiencia personal.


Sylvia habla de su matrimonio, de lo mucho que odiaba sentirse inútil y solo servible en las tareas de casa, del aborto que pasó, de la infidelidad de su marido, de su padre, de su época con los médicos... Todo ello con imágenes que en los primeros poemas a mí se me hicieron cuesta arriba. No era capaz de simpatizar con ella, no comprendía lo que me quería transmitir, para ser sincera. Y esto no va por ''llegó un momento en que entendí lo que quería decir'', no, va por poemas. Los primeros no eran los míos, pero una vez superados esos, los demás son una maravilla, con sus más y sus menos, claro.

Tulipanes y Berk-Plage los recuerdo como un gran vacío, no me sugirieron nada. Pero Papaíto, Regalo de cumpleaños, El ahorcado o Los maniquíes de Múnich, entre muchos otros, son geniales. Sylvia Plath se mueve entre los extremos de la dulzura y los pensamientos más macabros, y lo hace de tal manera que puedes llegar a comprender a la perfección por qué pensaba esto o aquello, e incluso que quede justificado. Esto que digo es, por supuesto, algo completamente subjetivo. Así entiendo yo la poesía de Sylvia Plath, una mujer desarraigada con su entorno y por lo tanto desgarradora a la hora de describirse en él. Y hay fuerza y debilidad, dolor y entereza en su personalidad. Cualquiera de estas facetas es visible y se complementa y combina a la perfección porque no es una actitud falsa.

No he leído mucha poesía en mi vida, pero lo poco que he probado me ha dado la sensación que se trata de creaciones muy medidas y reflexionadas. Sylvia Plath tiene un estilo más libre. Es egoísta en su escritura (considero que toda poesía lo es) pero de una forma más ligera. Parece que escribiese lo inmediato que le sale de dentro, y eso me gusta, aunque conlleve que en muchos casos no fuese capaz de entender lo que decía. Tenéis que leer a Sylvia Plath, no digo este libro, pero sí algún poema, aunque solo sea para saber cómo escribe, porque lo hace de maravilla.

Esta vez no voy a dar un veredicto. Simplemente porque no sé cómo hacerlo.

Nota:

2 idea(s) :

Duendeverde dijo...

Se me ha erizado el vello restante tras el despellejamiento al que me he sometido hoy, jueves-noche, cuando he visto la fotografía de Sylvia. Que te hayas adentrado en su mundo y nos lo muestres es heróico. Sensible como estoy tras un emotivo capítulo de las chicas, no tengo nada más que decir que Silvya es mi próxima lectura tras concluir, por fin, con las adorables Asesinas.

Claudiettha J.V. dijo...

Tomo nota del libro, su portada me ha enamorado con su sencillez. Hace mucho que no leo nada de poesía y me encantaría volver ha hacerlo. Yo es la primera reseña de poesía que veo y leo en la bloggosfera.

Besos.