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sábado, 11 de enero de 2014

Fahrenheit 451, Ray Bradbury

-Autor: Ray Bradbury

-Título original: Fahrenheit 451

-Editorial: Debolsillo

-Páginas: 192

-ISBN: 9788490321478
Fahrenheit 451 ofrece la historia de un sombrío y horroroso futuro. Montag, el protagonista, pertenece a una extraña brigada de bomberos cuya misión, paradójicamente, no es la de sofocar incendios sino la de provocarlos para quemar libros. Porque en el país de Montag está terminantemente prohibido leer. Porque leer obliga a pensar, y en el país de Montag está prohibido pensar. Porque leer impide ser ingenuamente feliz, y en el país de Montag hay que ser feliz a la fuerza?
En la sociedad en la que vive Montag, leer está prohibido por ley. Los libros no traen más que tristeza a la gente, y por eso el trabajo de los bomberos se resume a quemar estos objetos. Sí, quemarlos. Aquí el fuego se provoca y no se extingue. Montag no sabe por qué, pero intuye que algo no cuadra. Ni siquiera sabe lo que quema, cuál es el poder de las páginas, porque nunca ha leído un libro. Por eso, cuando conoce a su vecina Clarisse, de diecisiete años, tan llena de vida y tan diferente del resto, Montag se atreve a quedarse con un libro y ocultarlo en su casa.

Sin embargo, no pasa mucho tiempo hasta que Montag hace partícipe a su mujer, Mildred, del delito que ha cometido. Pero no hay marcha atrás. Montag ha descubierto que vive en un mundo sometido a las leyes de un Gobierno opresor que prohíbe la lectura, la cultura, el conocimiento, y no piensa rendirse ni dejarse doblegar.

      Opinión Personal      

233º C, o mejor dicho, 451º Fahrenheit, es la temperatura a la que arde el papel de los libros. ¿Hay un elemento más poderoso que el fuego? Gracias a él, el ser humano pudo cobijarse del frío, ahuyentó demonios en la oscuridad y aprendió a cocinar. El fuego es parte de la evolución de nuestra especie, y qué casualidad que en esta novela sea, precisamente, el término de la misma. Ejemplares y ejemplares de todo tipo de libros, desde ensayos hasta revistas, novelas y libros de arte, son quemados en grandes hogueras. Todo lo que sea cultura, todo lo que pueda suscitar el plantearse preguntas, el pensar por uno mismo, tiene que ser eliminado.

Demoledora crítica la de Bradbury, que se ensaña con los omnipresentes medios de comunicación, con su intromisión en la vida de la gente, con los contenidos vacuos e idiotizadores de la caja tonta. Que levante la mano el que vea reflejada en sus páginas la situación en la que se encuentran muchos de nosotros en la actualidad, enganchados como están a la televisión. Ah, pero es que Bradbury escribió Fahrenheit a principios de los 50, cuando el televisor todavía acababa de romper el cascarón; pero él ya vaticinaba de manera certera las consecuencias del aparato tecnológico más odiado y querido de nuestros días.

El libro tiene muchas interpretaciones, dependiendo de si lo leemos como una mera novela de acción o ciencia ficción, o bien si rebuscamos entre líneas para acercarnos a una lectura más profunda. Es por eso que es un libro tan bueno. Tiene todo lo que se le puede pedir a una buena novela: personajes que evolucionan y se transforman, suspense, tramas trepidantes y una historia fantástica y original. Mucho cariño le he cogido yo a Montag, antihéroe en su totalidad que abre los ojos ante una realidad cenicienta y triste, y se adentra en un futuro incierto y desolador. Y también a Clarisse, y a Mildred, y a Faber, e incluso a Beatty. Porque todos los personajes están bien construidos, bien desarrollados y son tan complejos como sencillos. Unos con más capas que otros, eso sí.


Y la narración, tan cercana, tan directa, no hace más que acrecentar la idea de que uno se encuentra ante una novela con las intenciones claras. Pese a que Bradbury comienza el relato de un modo ambiguo, tiempo al tiempo, que todo llega. La información bien dosificada, junto con grandes dosis de acción y un ritmo que acelera continuamente hacen de Fahrenheit una novela, además de bien escrita, bien cuidada.

¿Algo más? Una adaptación al cine que le hace justicia, con variaciones inevitables, pero una película digna que funciona tanto si habéis leído el libro como si no. Olvidaos de comparar porque no merece la pena: el libro siempre es mejor, y Fahrenheit nunca va a tener una adaptación a su nivel. Seguramente hayáis leído reseñas el doble de mejor que esta, porque al igual que la película, yo no soy capaz de reflejar la calidad de la novela. Si se os llena la boca cuando decís "me gusta leer", deberías hacerle un hueco a Fahrenheit, que trata, sobre todo, del amor hacia la lectura.


Veredicto:

Fahrenheit 451 es un canto a la libertad de pensamiento, a la cultura, y al conocimiento, y una muestra de cariño infinito a los libros.

Nota:

jueves, 7 de noviembre de 2013

Ariel, Sylvia Plath

-Autor: Sylvia Plath

-Título originalAriel

-Editorial: Hiperión

-Páginas: 198

-ISBN: 9788475171487
Sylvia Plath es ya un clásico de la moderna poesía en lengua inglesa. Sus libros se han editado en decenas de veces a ambos lados del Atlántico. A su éxito contribuyen, además de la extraordinaria calidad del verso, factores de variada índole. En primer lugar, desgraciadamente, la crónica morbosa de su disparatado suicidio. Luego, el hondo carácter femenino de su obra, que sin rechazar ninguna corriente tradicional, abre caminos de percepción e imagen que pueden considerarse propios de la mujer creadora. Esta edición bilingüe de Ariel pone al alcance de los lectores hispanohablantes el libro que, según todos los entendidos, constituye la obra maestra de Sylvia Plath.
Esta edición de Ariel recoje 43 de los casi 300 poemas que escribió la bostoniana Sylvia Plath.

      Opinión Personal      

Es la primera vez que me enfrento a reseñar un libro de poesía. Así que avisados quedáis: si de narrativa tengo poca idea, de poesía menos aún (bajando de cero, rozando el subsuelo, la ignorancia infinita, podríamos decir).

Como diría Woody Allen, ''Sylvia Plath, interesante poetisa cuyo trágico suicidio fue malinterpretado como romántico por la mentalidad de colegialas". Pues sí, a Sylvia Plath se le recuerda más por este incidente que por sus poemas. A los 30 años decidió que ya no pertenecía a este mundo y decidió irse al otro metiendo la cabeza en el horno y abriendo el gas. No sé qué romanticismo se puede encontrar en esto, la verdad.

Se podría decir que la depresión de Sylvia comenzó en el momento en el que se casó. Con un marido que la engañaba y un hijo recién nacido, Sylvia sufrió recaídas e intentó suicidarse varias veces, sin éxito. Tras la separación y su nueva vida en Londres con sus dos hijos y cuando parecía que se iba a recuperar, Sylvia padeció el invierno más frío que hubiera pasado. Poco después decidió quitarse la vida. Básicamente lo que Ariel recoje son unos cuantos poemas, digamos los más significativos, en un orden algo aleatorio (tuvo modificaciones a lo largo de sus ediciones, que variaban con el país de publicación), pero innegablemente centrados en su experiencia personal.


Sylvia habla de su matrimonio, de lo mucho que odiaba sentirse inútil y solo servible en las tareas de casa, del aborto que pasó, de la infidelidad de su marido, de su padre, de su época con los médicos... Todo ello con imágenes que en los primeros poemas a mí se me hicieron cuesta arriba. No era capaz de simpatizar con ella, no comprendía lo que me quería transmitir, para ser sincera. Y esto no va por ''llegó un momento en que entendí lo que quería decir'', no, va por poemas. Los primeros no eran los míos, pero una vez superados esos, los demás son una maravilla, con sus más y sus menos, claro.

Tulipanes y Berk-Plage los recuerdo como un gran vacío, no me sugirieron nada. Pero Papaíto, Regalo de cumpleaños, El ahorcado o Los maniquíes de Múnich, entre muchos otros, son geniales. Sylvia Plath se mueve entre los extremos de la dulzura y los pensamientos más macabros, y lo hace de tal manera que puedes llegar a comprender a la perfección por qué pensaba esto o aquello, e incluso que quede justificado. Esto que digo es, por supuesto, algo completamente subjetivo. Así entiendo yo la poesía de Sylvia Plath, una mujer desarraigada con su entorno y por lo tanto desgarradora a la hora de describirse en él. Y hay fuerza y debilidad, dolor y entereza en su personalidad. Cualquiera de estas facetas es visible y se complementa y combina a la perfección porque no es una actitud falsa.

No he leído mucha poesía en mi vida, pero lo poco que he probado me ha dado la sensación que se trata de creaciones muy medidas y reflexionadas. Sylvia Plath tiene un estilo más libre. Es egoísta en su escritura (considero que toda poesía lo es) pero de una forma más ligera. Parece que escribiese lo inmediato que le sale de dentro, y eso me gusta, aunque conlleve que en muchos casos no fuese capaz de entender lo que decía. Tenéis que leer a Sylvia Plath, no digo este libro, pero sí algún poema, aunque solo sea para saber cómo escribe, porque lo hace de maravilla.

Esta vez no voy a dar un veredicto. Simplemente porque no sé cómo hacerlo.

Nota:

viernes, 23 de agosto de 2013

Las tribulaciones de Wilt, Tom Sharpe

-Autor: Tom Sharpe

-Título originalThe Wilt Alternative

-Editorial: Anagrama

-Páginas: 254

-ISBN: 978-84-339-2314-1
Una de las más brillantes e irreverentes farsas del autor, una sátira orgiástica donde el horror arranca carcajadas y en la que nadie se salva del ridículo, ya sea de izquierdas o de derechas, ecologista o partida­rio de la energía atómica, esposo fiel o donjuán irredento: ¡temblad, temblad, malditos! En esta novela, Wilt vive con su mujer, la inefable Eva, entregada a sus sucesivas pasiones alternativas, medicinales, nutritivas, religiosas, etc., y con sus temibles cuatrillizas... El sufrido Wilt alarga sus jornadas en el Politécnico para huir del tumultuoso gineceo que le espera en casa. Hasta que un día Eva alquila una habitación en la planta alta a una estudiante alemana de sólidos encantos, y Wilt comienza a pade­cer los tormentos del amor imposible y la lujuria frustrada. Que, por cierto, no son nada comparados con los sufrimientos que le esperan cuando descubra que la guapa alemana es una despiadada terrorista internacional y reaparezca en su vida el temible inspector Flint... 
Desde que Wilt fue ascendido al puesto de jefe de los Estudios Liberales en el Politécnico de su ciudad, él y Eva se han mudado al barrio de Willington Road con sus cuatrillizas. No es que esté satisfecho con su trabajo, pero es mucho mejor que el anterior y gana más dinero. El problema es que Eva continúa obsesionada con sus alternativas naturales y ha hecho de la casa un jardín orgánico, y las niñas se han convertido en un incordio. Para colmo, a Eva se le ha ocurrido la genial idea de alquilar el piso superior a Irmgard Müller, una joven alemana que hará florecer el apetito de Wilt por las muchachas bellas.

      Opinión Personal      

Hace relativamente poco falleció Tom Sharpe, y hace, también, relativamente poco que he leído Wilt, quizás la novela más aclamada del autor. Bueno, en realidad lo leí hace dos años, pero me gustó tanto que todavía recuerdo a la perfección algunos de sus pasajes. La noticia de la muerte del escritor me recordó lo mucho que había disfrutado leyendo las aventuras de Wilt, y como por mi casa campan a sus anchas cinco o seis libros de Sharpe, me entró el gusanillo de entromenterme de nuevo en la vida de Wilt. Las tribulaciones de Wilt me ha gustado incluso más que su antecesor.

Quizás haya sido porque cuando leí Wilt era más joven, y aunque entendí el libro a la perfección no me llegó de la misma manera que lo hizo ahora. El humor que maneja Sharpe es muy irónico pero también absurdo, a veces rallando en lo ridículo, porque es un humor muy visual; el libro te hace imaginar escenas dignas de El camarote de los hermanos Marx.

La novela podría dividirse en dos partes, la primera más dedicada a sucesos episódicos, y la segunda la que termina convirtiéndose en un lío imposible de resolver y que te mantiene enganchado por el interés que suscita la solución de la trama. En ese sentido me parece mejor elaborado que Wilt, aunque no le quito méritos a este. Personalmente me gustó más la primera mitad del libro, que tiene momentos realmente estelares: tuve que parar para respirar de la risa mientras leía el incidente del rosal espinoso y el cocodrilo sodomizano. Wilt es un personaje tan estoico y Sharpe lo dibuja tan resignado que es imposible no simpatizar con él. La introducción de las cuatrillizas es un salto muy grande si tenemos en cuenta que en Wilt la pareja no tenía hijos, pero es un punto a su favor porque gracias a ellas el autor consigue crear escenas desternillantes.


Todos los personajes siguen siendo tal y como eran, no hay evolución drástica que descoloque al lector, y los nuevos personajes que se incorporan, al ser pasajeros, también son más manejables a la hora de tratarlos. Es por eso que Irmgard, a pesar de ser bastante importante en la novela, no llega a ser el centro de la historia en ningún momento, sino que más bien es todo lo que sucede a su alrededor y los demás personajes involucrados lo que configuran la trama sin llegar a sobresalir unos sobre otros (si exceptuamos a los protagonistas).


Debería darle una relectura a Wilt para confirmar mi opinión, pero por el momento Las tribulaciones de Wilt me ha resultado una novela más cómica, con giros más interesantes y con una trama final más ingeniosa. Todos aquellos a los que os guste la novela de humor debéis probar a Tom Sharpe. Yo os recomiendo la serie Wilt, pero estoy segura de que cualquiera de sus novelas no os va a defraudar.

Veredicto:

Tom Sharpe vuelve a la carga con una novela llena de situaciones burlescas, en una vertiginosa trama donde el irónico humor del autor se plasma en cada uno de los imaginativos personajes.

Nota:
Serie 'Wilt':
1. Wilt
2. Las tribulaciones de Wilt
3. ¡Ánimo, Wilt!
4. Wilt no se aclara
5. La herencia de Wilt

domingo, 16 de junio de 2013

El guardián entre el centeno, J.D. Salinger

-Autor: J.D. Salinger

-Título originalThe Catche in the Rye

-Editorial: Alianza

-Páginas: 288

-ISBN978-84-206-7420-9
Por expreso deseo del autor, no está permitido que la editorial aporte en su material promocional ningún tipo de texto adicional, información biográfica, cita o reseña relacionados con esta obra. El lector interesado podrá, no obstante, encontrar abundante información al respecto en internet. (Editorial Alianza)
      Opinión Personal      

No voy a ser yo quien haga una sinopsis del libro si el autor en su momento prefirió que así fuera, pero aunque quisiera tampoco sabría cómo hacerla. La novela no tiene una trama en concreto, solo relata las idas y venidas de Holden Caulfield, un chico de diecisiete años que es expulsado (por millonésima vez en su vida) del instituto privado al que asiste. Holden decide no contárselo a sus padres y regresar a casa como si volviese de las vacaciones, por lo que tiene que pasar unas cuantas noches fuera. Narrado en primera persona, El guardián entre el centeno se centra en los tres primeros días desde que expulsan a Holden, y lo hace de una manera totalmente distinta a todo lo que había leído antes.

Es difícil cogerle el punto al libro, Salinger escribe en una especie de brainstorming sin que sepas qué tema va a sacar a continuación. Puede que el protagonista esté bajando las escaleras y mientras lo cuenta enlaza con un recuerdo y te suelta un rollo de mil demonios. Su escritura es muy directa y clara, reiterativa y plagada de redundancias y repeticiones. Es una prosa que imita el modo de hablar que tiene el propio Holden, y aunque al principio las coletillas que utiliza me sacaban de quicio (''Jo'', ''...y todo eso'', ''Me deja sin habla''), terminé por habituarme a la escritura.

Holden es un personaje muy peculiar. Critica lo incriticable y siempre tiene algo malo que decir de alguien, ya que nadie le cae bien. Bueno, hay una persona que sí le cae bien: su hermana Phoebe. Holden ve reflejada en su hermana pequeña la nostalgia por la infancia y la inocencia, y es que el protagonista no se siente a gusto con el salto a la madurez y el mundo adulto que le espera a la vuelta de la esquina. Holden desarrolla una personalidad incierta; bien puede comportarse como un niño y bromear de manera patética con sus amigos, como hablar de literatura, música y pasearse por los bares más elitistas de Nueva York. Desde el punto de vista de Holden el mundo es extraño e incierto, y los adultos, según él, no se paran a pensar que hay cosas más importantes aparte de los estudios y un buen trabajo, por eso no habla mucho de sus padres y la mayoría de los profesores le cae mal.


Tratar de descifrar la personalidad de Holden es tarea ardua, porque nunca sabes por dónde va a salir ni qué va a pasar a continuación, y todo lo que hace lo hace desordenadamente, sin un motivo aparente y solo por pasar el rato. Para adentrarse en la vida de Holden hay que leer El guardián entre el centeno con la mente abierta, o sino os enfadaréis con el personaje cada dos por tres, porque al chico no hay quien lo entienda. Sin embargo, esa es una cualidad del libro que lo hace único e inimitable. Quizás debido a los tiempos que corren, la literatura actual empieza a rescatar la figura de Caulfield para revelarse contra su entorno, e incluso en la literatura juvenil se nota esta proliferación (Las ventajas de ser un marginado, Submarino), pero ninguna otra novela podrá retratar de una manera tan espontánea, natural y directa ese sentimiento de rechazo a crecer y dejar atrás la infancia.

Veredicto:

No puedo resumiros por qué tenéis que leer El guardián entre el centeno, simplemente tenéis que hacerlo.

Nota:

miércoles, 6 de marzo de 2013

Desayuno en Tiffany's, Truman Capote

-Autor: Truman Capote

-Título originalBreakfast at Tiffany's

-Editorial: Anagrama

-Páginas: 158

-ISBN978-84-339-2017-1
Holly Golightly, la protagonista de Desayuno en Tiffany's, es quizá el más seductor personaje creado por este maestro de seducción que fue Truman Capote. Atractiva sin ser guapa, tras rechazar una carrera de actriz en Hollywood, Holly se convierte en una estrella del Nueva York más sofisticado; bebiendo cócteles y rompiendo corazones, parece ganarse la vida pidiendo suelto para sus expediciones al tocador en los restaurantes y clubs de moda, y vive rodeada de tipos disparatados, desde un mafioso que cumple condena en Sing Sing y al que visita semanalmente, hasta un millonario caprichoso de afinidades nazis, pasando por un viejo barman secretamente enamorado de ella. Mezcla de picardía e inocencia, de astucia y autenticidad, Holly vive en la provisionalidad permanente, sin pasado, no queriendo pertenecera nada ni a nadie, sintiéndose desterrada en todas partes pese al glamour que la rodea, y soñando siempre en ese paraíso que para ella es Tiffany's, la famosa joyería neoyorquina. Desayuno en Tiffany's es una extraordinaria novela corta que, por sí sola, bastaría para consagrar a un autor.
Desayuno en Tiffany's recoge cuatro relatos, el primero de ellos y más popular, de título homónimo al libro, se desarrolla en la ciudad de Nueva York, en la que un escritor conoce a una joven aspirante a actriz, Holly Golightly, que vive en su mismo edifico y frecuenta compañías un tanto sospechosas. El resto del libro está formado por relatos más cortos, Una casa de flores, Una guitarra de diamantes y Un recuerdo navideño.

      Opinión Personal      

Aquellos que tengáis pensado leer el libro no caigáis en el enorme fallo de pensar que los tres últimos relatos continúan la historia de Holly, como hice yo. Estaba convencida de que la novela estaba dividida en cuatro capítulos, y cuando empecé Una casa de flores estuve bastante perdida hasta que me di cuenta del error. Al principio la idea de terminar con la historia del escritor frustrado me enfureció porque dejaba un final muy abierto, pero ¡qué sorpresa para mí encontrarme con tres relatos casi o más encantadores que el primero!

Había visto la película y le tenía muchas ganas al libro, y sí, ya había leído que no tenían mucho que ver, pero igualmente se trataba de un libro de Truman Capote, autor que nunca había probado y al que me veía obligada a leer (es de esos escritores que hay que leer una vez en la vida). Desayuno en Tiffany's presenta a uno de los personajes más misteriosos que he tenido la oportunidad de leer. No se trata del protagonista, sino de Holly Golightly. Desde las primeras páginas me mantuvo intrigada sobre la vida de esta especie de Lolita que parecía guardar más secretos que números tiene una guía telefónica. Truman Capote escribe un cuento costumbrista en el que trata temas bastante escamosos para la época en la que fue escrito (1958), como por ejemplo la homosexualidad o la pederastia, y lo hace de una manera muy natural. Desconozco las circunstancias bajo las que se publicó el libro, pero seguro que tuvo más de un encontronazo con este aspecto. Como he dicho anteriormente, la intriga está presente durante todo el cuento, y cuando parece que sabemos todo sobre Holly, aparece un dato más que le da un giro a la historia. La extravagancia de la chica y su pasado fue lo único que me mantuvo enganchada a este cuento, demasiado dilatado, a mi parecer. 

El segundo de los cuentos, Una casa de flores, lo empecé sin demasiadas expectativas. La trama no me llamaba la atención: una joven prostituta que se enamora de un chico y con el que se va a vivir a una casita en el bosque. A la historia le costó avanzar, pero mereció la pena. En el momento en que la protagonista llega a la casa de flores, se transforma en un relato de terror, o así lo vi yo. Fue un cambio sorprendente a la vez que agradable. Le dio la vuela a la historia de una manera inesperada, y cuando menos me lo esperaba me encontré leyendo una auténtica pesadilla. El cuento se sitúa en una época y un lugar poco definidos, y eso, unido al hecho de que tenía ciertos toques de realismo mágico, hicieron que el cuento me gustase más de lo que pensaba.


Una guitarra de diamantes es el más flojo de los tres. Trata sobre un preso que queda encandilado por un joven chico que entra a la cárcel y entre cuyos objetos personales se encuentra una guitarra cubierta por cristales de diamantes. Para mí, el cuento no tiene demasiada chicha. Se resalta la gran amistad que se crea entre los dos y poco más.

Por último, creo que coincido con casi todos al considerar Un cuento navideño como el relato más tierno y bonito de todo el libro. Está narrado por un niño que cuenta cómo cada Navidad ayuda a una anciana a hacer pasteles para luego venderlos. Está perfectamente estructurado de principio a fin, y es realmente emotivo. El mejor broche final para cerrar el conjunto de relatos.

Pensaba que al tratarse de Truman Capote me iba a costar leerlo, pero no ha sido así para nada. El autor tiene una manera de relatar sencilla pero a la misma vez muy visual. Con pocas palabras es capaz de describir a la perfección el ambiente y las situaciones. Ignoro si en las novelas se expresa de otra forma; en lo que a relato se refiere, me ha encantado la manera que tiene de llevar adelante las historias. El libro se lleva un notable bajo porque Desayuno en Tiffany's, que era el cuento al que más ganas le tenía, me dejó algo fría, no llegó a gustarme del todo el final tan abierto que le dio, y aunque dos de los relatos sí que me gustaron bastante, los otros me decepcionaron. Sintiéndolo mucho, porque tenía muchas esperanzas puestas en el libro, voy a tener que darle una nota un poco baja. Aún así, son tres pastelitos y medio, y eso significa que es recomendable, y por supuesto, que voy a volver a probar al señor Capote.

Veredicto:

Pese a no ser todos perfectos, los cuatro relatos que contiene el libro están escritos de manera brillante.

Nota:

jueves, 10 de enero de 2013

El extranjero, Albert Camus

-Autor: Albert Camus

-Título originalL'étranger

-Editorial: Alianza

-Páginas198

-ISBN9788420669786
Albert Camus (1913-1960) no sólo fue uno de los escritores más prestigiosos de la generación que llegó a la madurez entre las ruinas, la frustración y la desesperanza de la Europa demolida por las dos Guerras Mundiales, sino que el paso del tiempo agiganta cada vez más su figura excepcional y el valor de su obra. "El extranjero", novela con cuya publicación saltó a la fama en 1942, tiene como referencia omnipresente a Meursault, su protagonista, a quien una serie de circunstancias conduce a cometer un crimen aparentemente inmotivado. El desenlace de su proceso judicial no tendrá más sentido que su vida, corroída por la cotidianidad y gobernada por fuerzas anónimas que, al despojar a los hombres de la condición de sujetos autónomos, los eximen también de responsabilidad y de culpa.
Meursault es un hombre pasivo que vive su día a día sin que ninguno sobresalga sobre otro. En uno de entre tantos, le ocurrirá un suceso que le hará sufrir un juicio del que penderá su vida.

      Opinión Personal      

Esta es la sinopsis más corta que he escrito hasta la fecha. Vais a perdonar que no comente nada más sobre la trama, pero es que... no hay mucho más que decir. Me he topado por internet con un montón de reseñas y resúmenes de esta novela en los que a la primera de cambio te contaban el meollo de todo el libro (como podéis leer incluso en la sinopsis de la ficha que he puesto arriba). A mí, personalmente, no me gusta destripar las lecturas, por muy ''peculiares'' que sean, como sucede con El extranjero.

Así que, resumiendo, la novela no es más que una denuncia a la sociedad creada a partir de las guerras sufridas durante la época, a través de Meursault, un hombre argelino totalmente pusilánime a todo lo que acontece a su alrededor. La trama comienza el día de la muerte de su madre, que sirve como punto de partido para presentarnos la falta de escrúpulos del personaje. Es difícil hablar del protagonista, porque no puedes decir ''Es malo, no llora ni por su madre''. Simplemente no tiene sentimientos, ni buenos ni malos. Lo ve todo de una manera extremadamente objetiva, como si lo analizase de un modo superficial. Al estar narrado en primera persona también consigue el efecto de que el lector se posicione de parte del protagonista, pero... Vaya, es que es duro.

Leer El extranjero aporta una sensación muy extraña. Pienso que todo el mundo debería darle una oportunidad a este libro aunque solo fuese por experimentar su lectura. Debo reconocer que es bastante lento. De hecho, hasta casi la mitad del libro no pasa nada destacable, y reconozco que a alguno se le puede hacer cuesta arriba (yo misma sufrí un poquito al principio). De todos modos, creo que Camus ha hecho un ejercicio muy interesante sobre la moral de las persona. Este tema daría para un análisis muy extenso, pero solo diré que la personalidad del protagonista es la reacción ante los acontecimientos de su tiempo. ¿Que el ser humano está perdiendo todo tipo de valores? Pues él es el culmen, la exageración. Se comporta como un autómata, de manera mecánica, y aunque llega un punto de la historia en el que pensamos que Meursault guarda una pizca de humanidad, nos damos cuenta de que no es más que un deseo personal. 

Me cuesta mucho hacer reseñas de clásicos, siento como si no fuese capaz de abarcar todo lo que la novela intenta transmitir. Desde mi humilde posición, os lo recomiendo, muchísimo, y si podéis leerlo en francés, mejor. Yo tengo un nivel intermedio y lo único en lo que he patinado es en el vocabulario, pero de verdad, la escritura es muy sencilla (no hay casi subordinadas y las frases son súper cortas) y asequible para cualquiera que tenga una base del idioma. Además, dos por uno: os leéis un clásico en su lengua original. Leedlo, de verdad, no os va a dejar indiferentes.

Veredicto:

Se ''disfruta'' por la originalidad del relato y las reflexiones que propone.

Nota:

lunes, 8 de octubre de 2012

El Gran Gatsby, F. Scott Fitzgerald

-Autor: F. Scott Fitzgerald

-Título original: The Great Gatsby

-Editorial: DeBolsillo

-Páginas 192

-ISBN 9788497936606
Esta es la historia del millonario hecho a sí mismo, Jay Gatsby, a quien sólo le mueve una obsesión: recuperar un amor de juventud. Pero Daisy es hoy una muchacha que forma parte de una sociedad frívola y aburrida de sí misma, una criatura encantadora y también dañina. Un magnífico retrato de heroicidad en un mundo decadente.
Nick es un joven que decide asentarse en West Egg con el objetivo de hacer algo de fortuna después de estudiar en la universidad. Al lado de su casa se encuentra la mansión de Gatsby, un personaje tan misterioso como carismático; sus fiestas son tan conocidas en la ciudad que todos los fines de semana la zona se llena de numerosos invitados y asistentes. La figura de Gatsby es una incógnita en sí, pero Nick tendrá la oportunidad de conocer su historia y su secreto, que tiene que ver con su prima Daisy... y un amor frustrado.

      Opinión Personal      

Este libro estaba en mi lista de libros que leer antes de morir desde hace tiempo, pero el inminente estreno de su nueva adaptación cinematográfica y la reseña de Matt me hicieron lanzarme a leerlo cuanto antes. Pasé sin pena ni gloria las veinte primeras páginas, pensando que la historia mejoraría, y sin embargo me encontré con una novela que no logró atraparme en ningún momento y que me resultó insípida hasta el final.

Me leí una versión que en la contraportada ponía unas palabras de Fitzgerald anunciando que quería escribir una obra con una "estructura complicada" y que dio como resultado El Gran Gatsby. No es que esté acostumbrada a leer libros con estructuras sencillas, pero leyendo este me ha dado la impresión de que F. Scott ha querido hacerla mal aposta. Y con mal me refiero a que se para a describir ciertas cosas de menor relevancia y luego hace saltos en la trama y parones en el tiempo que a mí no me resultaban lógicos. 

La creación de los demás personajes tampoco ha resultado mucho de mi agrado. Nick me ha parecido un protagonista bastante soso, de hecho creo que solo sirve para llevar adelante la historia de Gatsby y Daisy. Es algo así como el puente que los une pero que en sí mismo no es demasiado importante. Lo comparo con la cámara que todo lo ve pero que no se inmiscuye en el asunto. Está en los momentos oportunos, opina de vez en cuando y reflexiona en algunos casos. Por lo demás, se mueve sin ton ni son. El único personaje que tiene algo de chispa es el de Gatsby, y es lo único que Fitzgerald hace bien: dibujar esa duda constante durante la lectura que nos hace vacilar sobre qué versión de su persona es la verdadera.

Por lo demás, me parece un libro bastante plano. La historia muestra la otra cara de los felices años veinte, pero no llega a tratar el tema de manera profunda. La primera mitad del libro es caótica, se mueve entre las visitas que hace Nick a su prima y la emergente relación de amistad con Gatsby. No es hasta la segunda mitad cuando parece las tramas cobran algo de relación y se vuelve un poquito interesante. Y aún así, todo se aglomera al final de un modo bastante atropellado.

Tiene cosas que sí me gustaron, como la manera de mostrar la imposibilidad de las relaciones por culpa de las diferencias sociales y sobre todo, por los estragos de la Guerra; y también el vacío que encierran el dinero y la fama. Agradecí que la prosa fuese sencilla y el ritmo, ligero, pero a veces esta continuidad se veía interrumpida por unos diálogos que en ocasiones respondían de manera suelta y desordenada y por esas elipsis que he mencionado anteriormente.

Me he llevado un gran fiasco con esta novela, la verdad. Me esperaba una historia envolvente y más desarrollada para estar considerada uno de los clásicos más importantes del siglo XX, y me he encontrado con un libro que recorre una trama de manera bastante superficial y unos personajes poco trabajados. ¿La recomiendo? Bueno, allá vosotros. Es de esos libros que es casi obligatorio leerse, y tampoco es que haya sido una tortura hacerlo, pero... No lo considero imprescindible.

Veredicto:

¿Esta es la mejor novela de Sir Francis Scott Fitzgerald?

Nota:

sábado, 8 de septiembre de 2012

Lolita, Vladimir Nabokov

-Autor: Vladimir Nabokov

-Título original: Lolita

-Editorial: Anagrama

-Páginas 352

-ISBN 978-84-339-7085-5
La historia de la obsesión de Humbert Humbert, un profesor cuarentón, por la doceañera Lolita es una extraordinaria novela de amor en la que intervienen dos componentes explosivos: la atracción «perversa» por las nínfulas y el incesto. Un itinerario a través de la locura y la muerte, que desemboca en una estilizadísima violencia, narrado, a la vez con autoironía y lirismo desenfrenado, por el propio Humbert Humbert. "Lolita" es también un retrato ácido y visionario de los Estados Unidos, de los horrores suburbanos y de la cultura del plástico y del motel. En resumen, una exhibición deslumbrante de talento y humor a cargo de un escritor que confesó que le hubiera encantado filmar los pic-nics de Lewis Carrol.
Humbert es un profesor parisino que, por recomendación de un amigo, decide tomarse unas vacaciones en los Estados Unidos, concretamente en un pueblecito llamado Ramsdale. Todo sería fácil y sencillo si Humbert no fuera un pedófilo, enamorado de niñas de doce años y encandilado por sus pequeños cuerpos. Y es que la casita en la que se va a hospedar está habitada por una madre viuda y... una encantadora niña llamada Dolores.

Dolores, Dolly, Lola, Lolita. Para Humbert todo cobra un nuevo sentido, y sus acciones estarán condicionadas por un único objetivo: poder amar a Lolita. Y así es como Humbert decide casarse con Charlotte, la madre de la niña, para poder estar a su lado. Lo que comenzó como un capricho se convierte en una relación obsesiva con la chiquilla que lo llevará a cometer los actos más imprevisibles y alocados. 

      Opinión Personal      

No creo que pueda ni tenga la capacidad de reseñar una novela como Lolita. Yo, quizás, no soy la persona más adecuada para criticar este libro. No entiendo ni de literatura, ni de recursos lingüísticos, ni de retórica. Solo sé que me gusta leer, y que en mis manos ha caído un libro que se coló en mis estanterías como lo que es: una joya. Y me vais a disculpar si no estoy a la altura de un filólogo cuando lo comente, ni de la palabrería de Nabokov, pero voy a intentar resumiros por qué tenéis que leer Lolita de la manera más humilde posible.


Voy a prescindir de los esquemas habituales que sigo para reseñar, porque es que, realmente, es imposible ponerse a delimitar aspectos como los personajes, el ritmo, la escritura... Nabokov ha creado una fantasía, un tabú con letras de neón: un adulto enamorado de una niña, pero no una niña cualquiera, y ahí está el encanto del libro. Donde se supone que Humbert es el depravado (que lo es) y Lolita la víctima, la historia muestra a un protagonista atormentado por sus gustos hacia las nínfulas (como él las llama), que en realidad disfruta más de ver que de consumar sus deseos, y a una chica demasiado crecidita para su edad. Lo que hace Nabokov es darle la vuelta a la tortilla; el malo no es el que quiere pecar, sino el que provoca el pecado.

¿Puede llegar un adulto a enamorarse de verdad de una niña? ¿Es simple morbo? Tal y como lo pinta el autor, yo digo que sí, un adulto puede enamorarse de una niña. Dejando de lado que Lolita tiene doce años, todo hijo de vecino se fija en otra persona por el físico, principalmente. Eso es exactamente lo que hace Humbert con Lolita, pero él también siente cariño y casi un deseo paternal de protegerla de los demás. Es un modo retorcido de verlo, pero el libro está contado de tal manera que no puedes pensar de otro modo: Humbert está enamorado de Lolita, no es un pedófilo del tres al cuarto. 

La figura de Lolita es ya un mito, una leyenda. Hoy en día, cualquiera miraría mal a una niña que fuese como ella, o mejor dicho, que se pareciese a ella, porque Dolly es insuperable, inimitable. Tosca, caprichosa, malhablada, irritante en ocasiones, adorable en otras. Nabokov la dota de una madurez extraña, es como si fuese una mujer encerrada en el cuerpo de una jovenzuela, y a la misma vez con características de niña. Te caiga mal o te caiga bien, Dolores Haze es irrepetible.


Si tuviese que describir la sensación que transmite el libro, sería la de un cuadro que representa un pueblecito de casas esparcidas e idénticas, con paisaje a los lados y personajes muy estáticos. Todo esto tiene su porqué. Humbert narra (o Nabokov narra) con una ironía sutil casi en todo momento, pero cuando se trata de presentar a nuevos caracteres, aflora el sarcasmo, de modo que uno lee el libro con un ceja levantada y una sonrisilla de medio lado. Los Chatfield, los Farlow, y hasta Charlotte, son como marionetas que rellenan la historia de Humbert, pero ¡ay!, la figura de Quilty, que aparece de manera confusa a mitad del libro y torna por completo el rumbo de la novela. No me ha quedado claro por qué toma esa importancia tan desmesurada, por qué el momento más furioso y violento de la novela tiene que ver con él. ¿Quién es en realidad Quilty? Es algo que no me ha quedado claro.

Lolita es un tesoro de libro, pero no es perfecto. Por lo menos, no ahora, y me explico. Si hay diez formas de contar la historia, Nabokov elije la más complicada. No le sale forzado, es natural, pero la novela está tan cargada de referencias y guiños, que uno, sin una base anterior, se pierde. Y yo me he perdido. Cuesta adaptarse a su manera de narrar, poco usual y muy dada a las descripciones, pero una vez te acostumbras, no resulta pesada, aunque reconozco que la segunda parte, comparada con la primera, es demasiado extensa, se para mucho en los paisajes estadounidenses y pierde algo de su encanto. El problema es que siento que he omitido la mitad de lo que he leído. A lo mejor dentro de viente años lo vuelvo a leer y me parece la octava maravilla. Pero en estos momentos, sé que no he apreciado la novela en todo su conjunto; lo noto y maldigo de vez en cuando al autor por rebuscar tanto un libro que veo dirigido a un público medio y no a una élite de eruditos.

Que sí, que tenéis que leer Lolita, y hasta que no lo hagáis, ninguna reseña os podrá hacer una idea de lo que es divagar por la mente de Humbert, un hombre enamorado de una niña y obsesionado, sin saberlo, en la búsqueda de un amor de infancia infructífero. Esta vez me permito la licencia de tomar prestada una frase del comienzo mismo de la novela para darle el veredicto.

Veredicto:

"Siempre puede uno contar con un asesino para una prosa fantástica."

Nota:

miércoles, 11 de abril de 2012

Sueño de una noche de verano, William Shakespeare








-Autor: William Shakespeare

-Título original: A Midsummer Night's Dream

-Editorial: Alianza Editorial

-Páginas: 128

-ISBN978-84-206-6252-7


Sinopsis:

En los inicios de su carrera como dramaturgo, William Shakespeare (1564-1616) compuso su obra más alegre y desenfadada, Sueño de una noche de verano (1594). Mitología, costumbrismo cómico, bromas, equívocos, humor y poesía conviven dentro de ella en una zarabanda mágica ambientada en la noche pagana de San Juan, en la que todo es posible, si bien al final, frente al caos, se imponen el orden y la armonía. Esta alocada fantasía de amor está, como no puede ser de otra manera, teñida de elementos inconscientes y oníricos, y de entre la galería de personajes que la pueblan, Oberón y el duendecillo Puck han alcanzado fortuna en la memoria de los hombres.

Teseo e Hipólita se van a casar; no tendrán la misma suerte Lisando y Hermia, cuyo enlace no es bien visto por el padre de esta, que la quiere juntar con Demetrio, enamorado de Hermia pero no correspondido, el cual es idolatrado por la incomprendida Helena

Por su parte, Oberón confabula junto a Puck para hacer que Titania y su séquito de hadas sucumba a su compañía, con tan mala suerte que entre sus hechizos se cruza el grupo de aficionados al teatro más patoso. Por eso, cuando Lisandro y Demetrio, bajo los efectos de los poderes de los duendes, se enamoren perdidamente de Elena, y Titania de un humano con cabeza de asno, el enrevesado asunto parecerá no tener un desenlace nada propicio.

      Opinión Personal      



Llamadme hereje de la literatura, lacra social o como queráis, pero a mí Shakespeare nunca me ha llamado mucho. Debe de ser por eso que se cuenta de que era un plagiador, o que sus obras son demasiado pastelosas. Sea como fuere, Sueño de una noche de verano pintaba bien, sobre todo por tratar con sarna y buen gusto los temas en los que tanto se encasilla al autor.


Aún así, debo confesar que esta obra de unas escasas ciento veinte páginas no me ha decepcionado tanto como creía. Eso sí, a todos los que han dicho que es una obra maestra se merecen un buen cachete. Para empezar, la trama sobre la que se asienta la obra no es muy estable. Más bien el enredo en el que se ven sumergidos los personajes es la propia trama en sí. Tiene algo de insulsa y poca chica, pues eso de 'ahora te enamoras de esta, ahora te enamoras de esta otra' como hilo argumental no es muy memorable que digamos. 

Lo bueno de la obra es que todo está cargado de una sátira y un humor básicos pero que a la misma vez realizan a la perfección su cometido. No sé si Shakespeare se merece todo el reconocimiento que tiene por su escritura, pero a mí me ha gustado cómo cuenta, aún habiendo preferido que no se fuese tanto por las ramas y limitase las florituras.

Para mí no es una obra imprescindible, pero me ha hecho pasar un buen rato, que es lo que cuenta. Mi consejo es que no os creéis muchas expectativas si lo vais a leer, aunque no está de más para ver la otra cara del archiconocido dramaturgo.


Veredicto:

Entretenida y ligera. Una historia de enredo, sin más.

Nota: